Y fue entonces cuando se percato de lo que tenía... nada. Era triste pero cierto, estaba sola o por lo menos así lo sentía...
Fue así como una noche hablándole a la luna se dío cuenta que algo helado y pequeño estrechaba su mano, miro hacia la criatura y simplemente sonrío...
No estoy sola, nadie lo esta, solo tengo que aprender a mirar a mi alrededor...pensó entre sí.
Y era cierto, no estaba sola... nunca lo estuvo y supo de inmediato al ver aquel rostro que nunca más sentiría aquel sentimiento que le atormentaba.
Vuela Hasta El Infinito!!!
jueves, 26 de noviembre de 2009
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